Las Rías Baixas son la Galicia que casi todo el mundo imagina: rías tranquilas, playas de arena blanca, hórreos junto al mar y una cocina que gira alrededor del marisco y el albariño. El problema es que la zona es grande y está muy repartida, y mucha gente vuelve con la sensación de haber pasado el viaje en el coche. Este itinerario de cuatro días evita eso: una base en O Grove para el mar, una en Pontevedra para la ciudad y los pueblos, y excursiones cortas desde cada una.

Día 1: O Grove y la playa de A Lanzada

O Grove es una península unida a tierra por un istmo y ese istmo es, precisamente, la playa de A Lanzada: más de dos kilómetros de arena abierta al Atlántico, con olas, viento y una ermita románica al final. Es la playa para caminar y para ver el atardecer; para bañarse con calma, las calas de la cara interior de la península (Mexilloeira, Area da Cruz) tienen el agua más tranquila.

Por la tarde, sube al mirador de Siradella, el punto más alto de la península: con buena visibilidad se ve toda la ría de Arousa, la isla de Sálvora y, hacia el sur, Sanxenxo. Termina el día en el puerto de O Grove: los restaurantes de la zona del muelle sirven marisco de la ría, y en octubre se celebra la Festa do Marisco, que llena el pueblo durante diez días.

Consejo de la redacción: si quieres ver la ría desde el agua sin excursión organizada, los catamaranes que salen de O Grove hacen un recorrido por las bateas de mejillón con degustación a bordo. Es turístico, pero dura poco más de una hora y explica bien cómo funciona la ría.

Día 2: Sanxenxo, Portonovo y Combarro

Sanxenxo es el destino de playa más conocido de Galicia y en agosto se nota. La playa de Silgar, en pleno centro, es urbana y cómoda; si buscas algo más tranquilo, sigue la costa hacia Portonovo y las playas de Canelas, Montalvo y Areas. En temporada baja el paseo marítimo entre Sanxenxo y Portonovo es una de las caminatas más agradables de la ría.

A media tarde, coche hasta Combarro, a veinte minutos. Es el pueblo de los hórreos: más de treinta alineados sobre las rocas, mirando a la ría, junto a casas marineras con soportales. Se ve entero en una hora, y merece la pena llegar cuando baja la luz.

Día 3: Pontevedra, la ciudad sin coches

Pontevedra peatonalizó su centro histórico hace más de veinte años y hoy es una ciudad para recorrer a pie: la plaza de la Herrería, la basílica de Santa María la Mayor, la iglesia de la Peregrina con su planta en forma de vieira, y las plazas pequeñas (la Verdura, la Leña, las Cinco Calles) donde se concentran las tabernas. El Museo de Pontevedra es gratuito y sorprende por su tamaño.

Es también la mejor base para comer bien sin gastar mucho: las tapas de la zona vieja y los mercados de abastos siguen siendo de barrio.

Día 4: una isla (Ons o Cortegada) o la ría de Arousa

Desde Sanxenxo, Portonovo y Bueu salen barcos a la isla de Ons, parte del Parque Nacional de las Illas Atlánticas. Necesitas autorización previa gratuita (se solicita en la web de la Xunta) y el billete de barco; en verano se agotan con días de antelación. La ruta al faro y la playa de Melide justifican el madrugón.

Si prefieres algo menos concurrido, la isla de Cortegada, frente a Carril, tiene uno de los mayores bosques de laurel de Europa y se visita en barca pequeña. Y en la misma ría, Catoira conserva las Torres do Oeste, las fortificaciones medievales que defendían Santiago de los vikingos; el primer domingo de agosto se recrea el desembarco con un drakkar de verdad.

Dónde dormir: los alojamientos que hemos revisado

  • Casa Mamalola, en O Grove: casa rural pequeña con balcón al mar y jardín con barbacoa. Buena base para A Lanzada y para el puerto.
  • Casa do Sear, en Sanxenxo: turismo rural con spa exterior, a pocos minutos de las playas y de Combarro. Para parejas que quieren tranquilidad sin renunciar a la costa.
  • Mamavira Hospedaje, en Meaño: en el interior de la comarca del Salnés, entre viñedos de albariño, equidistante de O Grove, Sanxenxo y Cambados.
  • Pensión A Xanela, en Pontevedra: en la plaza de la Verdura, en pleno casco viejo. Si vas sin coche, es la opción lógica.
  • Casa do Civil, en Pontevedra: alojamiento con encanto para quien prefiere la ciudad como base.
  • Pedras Vellas, en Catoira: hotel rural junto al Ulla, a 13 km de la isla de Cortegada y a 40 minutos de Santiago.

Información práctica

  • Cómo llegar: el aeropuerto más cercano es Vigo (45 min a Pontevedra); Santiago está a una hora. Tren de alta velocidad hasta Pontevedra desde Madrid.
  • Cuándo ir: junio a septiembre para playa; mayo y octubre para pasear y comer sin colas.
  • Qué comer: mejillones de batea, navajas, zamburiñas, empanada de zamburiñas y albariño de la D.O. Rías Baixas.
  • Errores a evitar: intentar ver todo desde una sola base, ir a Ons sin autorización y dejar Sanxenxo para un sábado de agosto.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días hacen falta para ver las Rías Baixas?

Con cuatro días completos se recorren con calma O Grove y A Lanzada, Sanxenxo y Combarro, Pontevedra y una excursión a las islas. Si solo tienes un fin de semana, elige una base (O Grove o Pontevedra) y renuncia a las islas.

¿Cuál es la mejor época para viajar a las Rías Baixas?

De junio a septiembre para playa y para las barcas a las islas; mayo y octubre para pasear, comer marisco y ver la vendimia del albariño con mucha menos gente. En invierno llueve con frecuencia, pero Pontevedra y Combarro siguen mereciendo la pena.

¿Hace falta coche?

Sí, salvo que te quedes en Pontevedra capital. Las playas, los miradores y los pueblos de la ría están repartidos y el transporte público es escaso fuera de la ciudad.